Había llegado el
mediodía a la ciudad, circulaban más autos que nunca por las ya de por
sí congestionadas calles de Clinton Hills y los dos jóvenes caminaban
relajadamente por al lado de la gran avenida a la par que un grupo de
unas cuatro patrullas pasaban a toda velocidad con sus sirenas
encendidas.
-Em... John, ¿no crees
que deberíamos apurarnos?- dijo Eric mientras John le daba una mordida a
su hamburguesa, que al final había decidido acabarse.
-Em... ya te dije...-
empezó a decir con la boca llena y finalmente tragó el bocado
-Últimamente el cuartel de policía se toma muy en serio eso de "A todas
las unidades", la mayoría de los casos ni siquiera nos ocupan. Como ayer
con esos tipos que asaltaron una joyería-
-Mataron a tres personas, Jonh- dijo Eric, con repudio en su voz ante el comentario de Jonh.
-¿Y? Cuando llegamos ya
estaban muertas, no es como que nuestras acciones fuesen a cambiar las
cosas. Además...-dio otro mordisco, que lo retuvo de continuar por un
momento -Esa escoria estaba muy mal entrenada, un puñado de vigilantes
bastaban para detenerlo. Somos fuerzas especiales, no cuidadores de
bebés-
-Igualmente, deberíamos tomarnos en serio esto, no sabemos cuando puede llegar algo serio ¿no?- dijo Eric regañando a Jonh.
-Estoy dispuesto a apostar a que no es nada que nos requiera- dijo Jonh con completa seguridad -¿Qué te parecen veinte suns?-
De pronto, un grupo
mucho más grande de patrullas empezó a atravesar la carretera a toda
velocidad, todas haciendo sonar sus sirenas tan fuerte que el chillido
retumbaba en los oidos de ambos.
-¿Y ahora qué sucede?-
preguntó John, desconcertado, mientras veía a la multitud de autos
policiacos recorrer la avenida que había a su lado. De inmediato,
levantó el brazo, dejando ver en el extremo de la manga de su sudadera a
un reloj de pulsera. Pero no era cualquier reloj, éste tenía una
pantalla diminuta de bastante buena calidad integrada en el extensible
en vez del clásico marcador digital. Jonh empezó a manipular el reloj
mediante un pequeño puñado de botones en el costado de la pantalla y, de
pronto, se empezó a escuchar la típica estática de una radio.
-Cornelious, ¿Por qué designaron a tantas unidades al caso 123?- preguntó Jonh, acercando el reloj a la altura de su boca.
-El sospechoso subió a
Rango A2- dijo una voz bastante rasposa a través del comunicador,
causando un gran impacto en los dos -Se comprobó que efectivamente está
usando armamento experimental desconocido. No se parece a nada que
hayamos combatido y por lo que nos cuentan, esta ejerciciendo muchísima
resistencia. Y por cierto, quiero que recuerdes que soy tu comandante,
así que no toleraré que te dirijas a mí de...-
-¿Venció a las cuatro patrullas? y ¿Por si sólo?- preguntó Eric muy sorprendido.
-Ugh... Me temo que sí.
La convocación de la DFA ya es obligoratoria, así que les pido que se lo
tomen en serio- dijo finalmente la voz del comunicador y la estática
despareció repentinamente. Los dos se quedaron viendo el uno al otro y
acto seguido empezaron a correr a lo largo de la banqueta.
-Por cierto, Jonh-
-¿Qué sucede?-
-Me debes veinte suns-
-¿Puedes callarte?
[Pocos minutos antes...]
James continuaba
corriendo por el profundo callejón, el cual pronto notó que era mucho
más extenso de lo que había imaginado. Altos edificios se erigían a
ambos lados, dejando una apertura cada vez más pequeña entre ellos y en
la cual tan sólo cabían las tuberías que transportaban agua y las que
formaban parte de sistemas de aire acondicionado y calefacción, para las
dos estaciones predominantes de Lifestyler, pues el otoño era
prácticamente nulo. Unas sirenas se empezaban a escuchar en la cada vez
más cercana apertura que llevaba hacia la carretera. Entonces se detuvo y
se cubrió tras un pequeño desnivel en el muro del edificio.
-Maldita sea ¿De repente
toda la ciudad vino sólo por mí?- vaciló James para si mismo mientras
miraba a su alrededor, tratando de idear algo. Entonces vio otra y
bastante más grande caja de electricidad, la cual alimentaba a un
edificio que se extendía por unos doce pisos: al parecer ya se
encontraba en el centro de Clinton Hills.
-Bien, es poco original,
pero no tengo demasiadas opciones si no quiero matar a nadie- dijo
James, escabulléndose hacia el otro lado del callejón, donde se
encontraba la inmensa caja de electricidad. Con mucho cuidado, James
abrió las puertas de la caja, dejando ver su mecanismo: un sistema de
medio metro de ancho y de largo, con lo que parecía ser una bobina en el
centro, trabajaba sin parar, generando tanta energía que se podían
divisar pequeños rayos salirse de los gruesos alambres que salían del
centro y llevaban hacia otras pequeñas cajas que regulaban y distribuían
la electricidad por varios conductos diferentes.
-Esperemos y esto no me
mate- dijo James y justo después abrió la vitrina de vidrio que cubría
al reactor y acercó la punta de sus dos dedos a ella. Un enorme torrente
de electricidad empezó a entrar por el curioso artilugio.
-Aquí el Sargento
Wholer, ya terminamos de bloquear la entrada noreste del callejón-
estaba diciendo un policía un poco pasado de peso con escasa cabellera y
con un grueso chaleco antibalas debajo del saco que no hacía más que
aumentar su tamaño -Procederemos a introducirnos y...-
Entonces, un gigantesco
rayo impacto súbitamente a uno de los carros, electrificándolo. Era
tanta, que los rayos empezaron a difundirse a lo largo de toda la línea
de autos, electrocutando a los tripulantes de estos y haciendo estallar
sus motores, haciendo volar a las tapas metálicas que cubría los cofres
por los cielos (por suerte, la gran mayoría de vehículos de Lifestyler
eran eléctricos, así que no hubo combustible que explotara).
-¡Rápido! Cof, cof...
¡A sus puestos! ¡Estamos bajo ataque!- gritó el Sargento Wholer, que
estaba en el suelo con varios de los pelos de su escaso copete quemados
por la explosición de uno de los motores casi en su cara. De inmediato,
se empezaron a escuchar varios disparos de pistolas sencillas por la
calle, estaban impartiendo un tiroteo sin tener si quiera un blanco.
-¿Qué tanto resisten
estos sujetos?- se quejó James al notar que varios de los agentes seguía
en pie y disparando a cualquier mínimo rastro de actividad. Sin
embargo, el campo de batalla se había tornado en una inmensa nube de
humo que salía de los motores quemados. Las balas cada vez daba con
menos precisión a donde se suponía que estaban dirigidas. <<Bien,
parece que no tengo otra opción ahora mismo>> pensó mientras se
paraba y se disponía a salir corriendo, tratando de esquivar las balas.
La puntería de los agentes era pésima, no paraban de darle a la
carrocería de las patrullas y todos seguían casi tirados en el suelo y
con las manos temblorosas. James ya iba a mitad del camino, apunto de
llegar a unas escaleras que había entre dos edificios blancos que se
elevaban por múltiples pisos y tenían un gran cartel que decía South-Marcx United Transports Plaza.
-¡Aghhh! ¡Malditos
inútiles!- dijo el Sargento Wholer mientras se empezaba a levantar,
desenfundaba su arma y disparaba despavoridamente. De pronto, James
sintió como dos fuertes balas le atravesaban la piel del costado de su
torso y se introducían en él, haciendolo caer al suelo, justo al lado de
una de las patrullas. Sintiendo un gran dolor pero atento de su
situación, James rodó hacia un lado para poder cubrirse tras la
patrulla. Entonces, sosteniendose la herida, se levantó la cabeza y se
recargó tras el auto.
-Mier...da...- dijo
jadeando, mientras hacía su mayor esfuerzo por tapar la apertura de su
costado, dejando salir pequeños alaridos de dolor.
-¡Fue impactado! ¡Vamos
tras él!- gritó otro de los oficiales que estaban tirados en el piso y
se empezaron a escuchar paso lentos, parecía que no podían caminar tan
bien.
<<¿Ahora que
haré?>> Preguntó James mientras trataba de no gritar por el dolor
que le provocaba la herida y escuchaba a los pasos de los agentes
acercarse cada vez más <<Piensa... Vamos...>>.
Entonces,
James vio que por debajo del auto se extendía un largo cable rojo,
idéntico a uno de los cables que había dentro de la caja eléctrica que
había abierto hace unos momentos. Lo jaló hacia él y un sistema muy
parecido se acercó arrastrándose. James sacó una especie de aguja y con
ella empezó a manipular el dispositivo, tratando de arrelgarlo.
-Pon las manos en alto y
podrás conservar tu vida- dijo el Sargento Wholer a medida que se
acercaba a donde estaba James, pero fue interrumpido por un pequeño rayo
que le dio en la cara, haciendolo caer de espaldas y arrojar su arma,
la cual cayó cerca de James. Él la recogió y se levantó con ella en las
manos, disparando a los oficiales cerca de las manos que sostenían el
resto de las armas e inmobilizando a algunos con disparos en los muslos.
Volvió a cubrirse tras la patrulla, se quitó la chamarra y se la amarró
con fuerza alrededor de su herida tapándola firmemente. Luego, agarró
el reactor y se lo amarró con cuidado alrededor de la cintura.
<<Tengo que irme,
ahora>> pensó James mientras con un gran esfuerzo se levantó y
empezó a cojear hacia unas escaleras que lo llevaron a lo que se veia
como una enorme plaza solitaria, rodeada por grandes edificios que,
junto con un enorme techo hecho con una lamina de acero con poros, daban
la suficiente sombra al lugar. En la plaza no había negocios, tan sólo
entradas a lo que, en teoría, eran las oficinas de consulta de la gran South-Marcx United Transports (o Transportes Unidos de Surmarquía)
una gigante empresa que se encargaba de transportar mercancía. El lugar
estaba lleno de cartels con publicidad y anuncios variados de la
compañía, así como un mapa de la nación que marcaba las rutas por las
cuales decía que llegaba los transportes.
Tras unos minutos
recorriendo la pulcra plaza, bajando por escaleras con cada vez mejor
coordinación tras haber recibido la bala, James comenzó a escuchar
rechinidos metálicos por todas partes. Se detuvo un momento cerca de uno
de los tableros de anuncios para poder escuchar mejor, pero los sonidos
parecían retumbar por todas partes. Pero de pronto, un fuerte estruendo
metálico se escuchó tras él.
James volteó y divisó a
una persona que parecía haber aterrizado justo en ese momento. Llevaba
un traje ajustado negro sobre el cual se posaban láminas de acero a modo
de una armadura que cubría todo el torso, seguida de una gran cobertura
metálica que cubrían por completo la clavícula, los hombros y la
espalda alta. En los brazos y piernas, por otra parte, contaba con
gruesos protectores de color oscuro que le cubrían casi por completo sus
extremidades y se ajustaban por láminas de acero más pequeñas. En la
cabeza tenían un casco oscuro y cobría por completo la cabeza y que
tenía un visor que cubría también la cara de la persona.
El extraño soldado se
puso de pie e inmediatamente lanzó hacia adelante sus dos brazos con
fuerza. De estos salieron disparados dos cables metálicos que James a
puras penas puro esquivar, arrojándoles una mesa de plástico que tenía
al lado, la cual fue amarrada por los cables y hecha trizas rápidamente.
El soldado atrajó hacia sí los cables, produciendo un ruido similar al
de un cierre cerrándose, y otra vez lanzó su brazo, esta vez hacia el
suelo. De su manga salió una enorme daga que parecía conformada por
pequeñas láminas de acero apiladas sucesivamente, que probablemente
estaban guardadas individualmente y se desplegaban para formar la
cuchilla. El soldado empezó a correr muy rápidamente, lanzándose al
ataque. James esquivó con mucha dificultad los veloces y vigorosos
ataques del soldado, los cuales le pasaban casi rozando. Finalmente,
logró bloquear uno de los ataques con el brazo y en ese momento, James
movió su mano hacia su parte trasera, donde tenía amarrado el reactor
que había tomado de la patrulla. De pronto, otro rayo envolvió al
soldado por un momento, obligándolo retroceder de un brinco.
James lanzó otro rayo
hacia el soldado, el cual logró esquivar por poco, lanzándose al suelo
que tenía a un lado. Desde el suelo, nuevamente un cable metálico salió
disaparado de la manga del soldado, el cual logró amarrarse en el brazo
de James. El cable comenzó a jalarlo hacia adelante, a la par que el
soldado se ponía de pie. De pronto, una fuerza muy grande atrajó el
cable y James, tratando de forcejear sin éxito alguno, fue atraido hacia
el soldado velozmente. El agente estaba demasiado cerca de James,
esperando su llegada con su cuchilla en lo alto: parecía que era el fin,
pero...
De pronto, James saltó
mientras era atraído por el cable, después logró poner el pie sobre el
brazo del soldado y logró pasarle por encima con una acrobacia.
Finalmente aterrizó, enrollando al soldado con el mismo cable con el que
lo había jalado anteriormente. El soldado cayó al suelo por la inercia,
produciendo un estruendo metálico que retumbó por toda la plaza. Se
empezó a levantar rápidamente, pero James nuevamente se puso una de las
manos en el reactor, y expulsó un rayo por la punta de los dedos que
fue transmitido por el cable metálico y electrocutó al agente, que poco
después se desplomó otra vez.
-Je... je je...
¿Creyeron que eso bastaría para terminar conmigo?- vaciló James mientras
jadeaba, la pelea lo había dejado exhausto. Pero un nuevo estruendo se
escuchó a su lado y una cuchilla le pasó casi rozando por en frente de
la cara para impactarse sobre uno de los tablones de anuncios. James
volteó y vio a otro soldado igual levantarse tras haber aterrizado. De
pronto, vio como más soldados empezaban caer a lo largo de la plaza,
produciendo el mismo estruendo por todas partes. -Así... tendrá que
ser... ¿Eh?-
[...]
-Atención, el uso de
un arma experimental fue comprobado por el escuadrón 67 de la DFA. Ahora
mismo se han desplegado a los escuadrones 67, 82, 44, 110 y 104 en la
plaza de South-Marcx United Transports, se solicita la asistencia de más
tropas. Parece que el combate contra el sospechoso está siendo
especialmente complicado, realicen ataques discretos y rápidos-
-Maldita sea, por tu
culpa otro escuadrón se llevará el crédito y terminarán por degradarnos
al rango C- regañó Eric a Jonh mientras seguían corriendo.
-Cálmate estamos a punto
de llegar. Terminaremos con esto- respondió Jonh mientras llegaban a la
entrada de la plaza y divisaban al desarmado bloqueo policiaco que
estaba ahí.
-¡Aléjense!- exclamó el
Sargento Wholer, haciendo su máximo esfuerzo en correr para detenerlos
-¡Esta área está cerrada! Es demasiado peligroso-
-Somos de la DFA, escuadrón 127- contestó Eric mientras enseñaba una placa cubierta con cuero.
-¿Dónde están sus trajes?- preguntó el Sargento Wholer, que ya parecía capaz de mantenerse en pie, pero seguía encorvado.
-Em... Bueno...- empezó a decir Eric, nervioso
.
-No se preocupe oficial,
tenemos esto bajo control. Necesito que nos entreguen una pistola y un
paralizador- dijo Jonh sin voltear a ver directamente al policía.
-¿Una pistola? ¿Un
p...paralizador?- preguntó el sargento sin dar crédito a sus oídos
-¿Esto es una broma o simplemente están dementes? ¡Estamos hablando de
un rango A2!-
-Y está hablándole a unos agentes de la DFA- respondió Jonh de manera algo arrogante -No se preocupe, podremos con él...-
[...]
James estaba
arrinconado, los ataques provenían de todas partes. Lograba esquivar una
cuchilla deslizándose por el suelo, e inmediatamente otro de los
agentes se lanzaba contra él agitando las cuchillas por todos lados.
James logró dispararle un rayo que lo empujó hacia atrás inconsciente,
pero justo en ese momento una ráfaga de balas empezaron a impactar sobre
el suelo mientras el fuerte sonido de una ametralladora retumbaba por
la plaza. James corrió hacia uno de los agentes, siendo respondido con
ataques erráticos con otra de las cuchillas, los cuales logró esquivar
junto con los disparos. Se alejó del soldado, el cual de inmediato se
dispuso a lanzarle otro de los cables metálicos, pero entonces, James se
lanzó sobre él, desvió su brazo y este lanzó el cable hacia un punto en
el techo en el cual se encontraba un hombre con una ametralladora. El
cable se enrolló en la pierna de este soldado y lo jaló hasta hacerlo
caer al piso. Justo después, James soltó al soldado y lo tumbó de una
fuerte patada en la cabeza.
Parecía que era el
último, pero se volvieron a escuchar impactos de balas junto a él, esta
vez menos numerosos. Volteó y vio a un hombre casi rubio acercarse a
toda velocidad, disparando un arma.
-¿Acaso nunca se
acaban?- exclamó enojado James mientras corría hacia un lado para
esquivar las balas, volteando hacia atrás de vez en cuando para ver en
dónde se encontraba. Pero cuando iba corriendo, una bala le impactó en
la pantorrilla, haciéndolo desplomarse sobre el suelo con un alarido de
dolor. James volteó hacia atrás, el hombre se acercaba cada vez más y
seguía disparándole. James intentó rodar hacia unas escaleras que tenía
cerca, pero fue detenido por más disparos que parecían querer rodearlo
sobre donde estaba. El hombre llegó a donde estaba finalmente, pero
James, utilizando todas sus fuerzas, lo rechazó levantándolo con una
patada y lanzándolo hacia atrás suya. Estaba levantando el brazo para
dispararle un nuevo relámpago, pero entonces...
-¡Ahora, Jonh!- gritó el
hombre y de pronto, otro hombre, de cabello castaño, le cayó encima a
James, aterrizando en cunclillas con los pies alrededor de su torso. De
manera demasiado rápida, Jonh lo impactó en el pecho con un palo gris de
tamaño mediano que despedía un pequeño torrente electricidad por la
punta, electrocutándolo hasta dejarlo inconsciente.
-¡JA JA! ¡Nada puede
contra el escuadrón 127!- exclamó Jonh mientras se levantaba y alzaba
los brazos en señal de victoria -Te dije que no había nada de qué
preocuparse, Eric-
-Sí... de cualquier manera me debes veinte suns-
-¡Ya cierra la boca!- respondió Jonh enojado y poniéndose serio de nuevo -Ven y ayúdame a buscarlo en el registro facial-
Eric avanzó hacia la
escena y empezó a presionar varios botones en su reloj que iniciaron de
nuevo el ruido de estática de una radio.
-Comandante Lazeiter, tenemos al sospechoso. Procederemos a buscarlo en el registro- dijo Eric en tono serio.
-Perfecto, informaré al
departamento de policía. Los felicito, los veré en la cámara segura para
destrentrañar todos los detalles- dijo la misma voz rasposa de hace
unos minutos y la estática se detuvo repentinamente.
-Bien, apresúrate Eric, quiero volver al puesto, me quedé con hambre...- dijo Jonh mientras le daba la vuelta al cuerpo del 'sospechoso'.
Eric, por su parte, seguía presionando botones sobre su reloj, sacando
finalmente una especie de escaner que cubrió el rostro del cuerpo. -Un
momento...- dijo Jonh, mirando con inmensa confusión aquél rostro.
-¿Qué sucede? ¿Lo has visto antes?- preguntó Eric en tono serio.
-Es... ¡Es James!-
[Continuará...]
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